|
Conducta Alimentaria
Problemas de peso e imagen corporal
La disconformidad con la imagen del cuerpo se torna obsesiva; siendo el tema más preocupante qué se ingiere o no se ingiere. Aparecen emociones negativas que acompañan un proceso donde los cambios deseados no logran conseguirse. Y eventualmente, al alcanzarlos, duran un período breve o bien su sostenimiento se basa en el perjuicio de la salud física. El intento de verse “bien” lleva a un profundo malestar. Los trastornos asociados a la problemática alimentaria son variados : Anorexia nerviosa, Bulimia nerviosa, trastorno de la conducta alimentaria no especificado, obesidad, sobrepeso, pero es solo a fines descriptivos. Nombrándolos no explicamos los múltiples factores que pueden causarlos.
Si la relación con el propio cuerpo se ha vuelto hostil es esperable que empiece a deteriorarse la vida afectiva y el rendimiento laboral, la persona se aisle sosteniendo el conflicto como un gran secreto (estos pacientes han comprobado, o suponen, que no serán comprendidos). El resultado es que se el problema inicial se refuerza. Se ha armado entonces un círculo del que es difícil salir sin ayuda profesional. Nadie puede -como ocurre en las adicciones- dejar para siempre de comer, o desinteresarse del todo de la valoración de la propia imagen.
Una separación errónea, proveniente de la desesperación, radica en separar meta estética de meta saludable. Frecuentemente se les dirá “importa lo de adentro” desmereciendo el legítimo derecho de verse bien o al menos intentarlo.
La insatisfacción con el tamaño y la silueta pueden ocasionar daños irreversibles y llevar a la muerte.
Cómo se manifiestan?
Nivel cognitivo preocupación constante por la alimentación, el tamaño y la forma del cuerpo - temor a engordar- perturbación de la imagen corporal- autoestima baja.
Nivel fisiológico: obesidad-sobrepeso-peso por debajo de lo normal- exceso de grasa corporal- irritabilidad-ansiedad-sentimientos de vacío- problemas gastrointestinales-alteraciones del ciclo menstrual- amenorrea-alteraciones en el sueño- anemia-impulsos – síndrome plurimetabólico.
Nivel motor: purgas- episodios de ingesta incontroladas, voraces- ayunos- actividad física exagerada-inactividad- rechazo de cierta vestimenta- consumo exagerado de productos diet- práctica y abandono de dietas- consumo de anfetaminas- aislamiento- rituales de examinación corporal.
El factor individual
Alguien
- estando en su peso puede verse gordo
- con sobrepeso puede comer por ansiedad
- con depresión puede hacer ayunos
- con ansiedad puede comer copiosamente
De manera que hay que conocer los factores individuales que sostienen el conflicto. Cada persona debe saber qué cambios puede producir en su cuerpo, y cuáles no, de otro modo cualquier tratamiento está destinado al fracaso. Si la meta no es posible o es irracional, habrá que aceptarlo, que tampoco es tarea sencilla. Una mala alimentación,como el mal descanso, interfiere notoriamente en nuestro ánimo; sin embargo se convierte en razón de consulta clínica cuando la persona no puede, por sí sola, controlar las situaciones asociadas a su peso e imagen corporal. Ya seguros de que éste es el principal problema del paciente, se realiza un análisis funcional minucioso de los factores generales que podrían estar comprometidos: factores biológicos, fisiológicos, cognitivos, de aprendizaje, de estilo de vida, de actividad física,etc.
¿Psicoterapia o tratamiento médico?
Cuando comemos no dejamos de sentir ni pensar. La metabolización no impide que nuestra atención pueda focalizarse fuera del cuerpo. Entonces, si somos una unidad, es falsa toda opción que nos divida en psiquis/cuerpo o separe los enfoques sobre nuestra salud; de ese modo se genera aún más confusión y sufrimiento. Es fundamental trabajar con otros profesionales en forma conjunta, partiendo de la sumatoria de saberes científicos y no de su aparente relación de exclusión. Porque desde un ángulo más acorde a la investigación contemporánea, los conocimientos médicos y psicológicos comienzan a marchar juntos en la dirección de la cura (poniendo a prueba los tratamientos, fomentando la validación de técnicas, etc.).
¿Estética o salud? Su articulación
 |
Todos tenemos una imagen de nuestro cuerpo: integrada por componentes perceptivos, cognitivo-afectivos y conductuales. Es en esa imagen donde añoramosgenerar cambios, cómo es la pregunta que fue atravesando la historia del problema. Pero puede ocurrir que exista una alteración de la imagen corporal que no debe confundirse con el “desagrado” que podemos tener por unos kilos demás. Si hubieranpercepciones erróneas de la realidad, no ya de valoración estética, sino de una seguridad respecto de defectos imaginados, otro es el problema y otro su tratamiento. Para que esto no ocurra y los resultados del tratamiento sean los esperados se evalúa técnicamentela existencia de lo que conocemos como trastorno dismórfico corporal. Nunca se trata de lograr grados de aceptación de nuestra imagen a rajatabla, partimos de juicio crítico y distinguimos una alteración perceptiva de una imagen modificable. Si el esquema corporal no ha sufrido distorsiones, se harán viables los objetivos de cambio articulándoloscon las necesidades del cuerpo y su cuidado.
Hay que destacar la necesidad de conciliar el ideal estético con la estima hacia nuestra materialidad.Todo cambio que un sujeto pretenda realizar para fomentar su auto confianza también genera una cadena conductual positiva: si estamos bien, nuestros vínculos serán mejores, nuestra calidad de vida se verá optimizada, etc.
¿Calorías o nutrientes?
A veces conocemos erróneamente las cosas porque hemos incorporado algunas creencias sin cuestionarlas. Por ejemplo, tendemos a decir que x alimento tiene muchas calorías. Es posible que las tenga, pero no lo hacemos respecto de los nutrientes que posee. De este modo el acento está puesto en conocer una parte de lo que se come, “lo que engorda” obviando las necesidades de supervivencia de nuestra fisiología. La información nutricional sirve para ordenar y planificar nuestra alimentación, que debe pensarse como un medicamento para el cuerpo. No alcanza con buscar información, hay que atender a cómo la procesamos. No es cierto que el mismo organismo traduzca en adipositos cada aporte calórico. Se pasa por alto que gastamos calorías hasta cuando dormimos. Bajar de peso o comenzar a tener un vínculo armónico con la comida y el cuerpore requiere saber qué se come, cómo, dónde y cuándo.
¿Víctimas de la influencia social?
 |
La conducta individual y la realidad social están en relación constante. Todo lo que pensamos, sentimos, y hacemos son respuestas al mundo que nos rodea. No es sencillo detectar todos los mecanismos de influencia, puesto que existen formas de presión muy eficaces. Las maneras no explícitas de comunicar poseen más poder que los mandatos o las leyes, al punto de controlar gran parte de nuestro comportamiento. Pero el alcance de estas presiones o modelos no llega a explicar, como suele decirse, la configuración de un trastorno alimentario. Cuanto menos sabe una persona sobre sus concretas posibilidades de cambio con menos seriedad las encara; cuanto menos se valora a sí misma, más permeables serán algunos mensajes encubiertos. Esta vulnerabilidad es observable en otros motivos de atención clínica. Los ideales estéticos están siempre a la vista como sinónimo de éxito. Por eso es importante diferenciar el deseo de verse a mejor al tramposo intento de cambiar para ser feliz.
¿Cuáles son las técnicas eficaces?
A diario nos ofrecen: fajas, plantillas, pulseras, imanes, cremas, medicación “natural” a “base de hierbas”. Todos estos elementos de consumo pueden hacer peligrar el equilibrio metabólico.El riesgo se potencia por la comercialización de fórmulas mágicas cuya implementación produce efectos nulos o graves, al tiempo que se vivencia otra sensación de fracaso volviendo al punto inicial con menor iniciativa. No se puede ir “picando” tratamientos a ver qué pasa. La ausencia de motivación para iniciar un tratamiento puede ser tan alta que ya no se desee consultar. No basta con cerrar la boca, hay que abrir nuestras creencias...Por esto último es preciso evaluar quién nos atenderá, qué técnicas serán usadas, qué objetivos se persiguen.
Psicoeducación: Educar al paciente sobre el equilibrio energético y la planificación de comidas y los supuestos erróneos. Aprenderá a distinguir hambre de ansiedad, apetito y gula . El programa está centrado en alcanzar las metas del paciente de forma saludable, aún para bajar de peso no se hará hincapié en el recuento calórico.
Trabajo interdisciplinario: La supervisión nutricional es fundamental para rehabilitar al paciente en una paulatina incorporación de patrones alimentarios sanos, adecuados al objetivo personal. El paciente necesita educarse nutricionalmente: conocer la relación entre energía consumida y gastada y el papel de esa relación enel aumento de peso. El trabajo es conjunto, ambos profesionales establecerán contacto directo en el inicio y durante el proceso terapéutico.
Control de estímulo: Aprende el paciente a discriminar hambre de apetito para que cada ingesta esté controlada por el primero.En esta fase se incluye la planificación de compras, cocción de los alimentos y, forma en que serán guardados. Se utiliza para controlar el cumplimientos de pautas, evitar los atracones, las comidas fuera de hora,y las conductas purgantes reconociendo los estímulos que desencadenan esas conductas.
Creencias irracionales: La ansiedad suele estar ligada a los pensamientos erróneos sobre la comida y no a la comida en sí misma. Esta distinción permite trabajar las creencias irracionales sobre la alimentaciónpara modificarlas en base a la información nutricional.
Exposición con prevención de respuesta: Existen temores frente a algunos alimentos, lo que conduce a una alimentación rígida y monótona. Se supone que de incorporar alimentos “prohibidos”, se engordará. Con esta técnica se enseña a incorporar esos alimentos previniendo purgas y conductas compensatorias. Se evalúa también la fuerza de impulso para ingerir estos alimentos en forma no programada. El objetivo es la introducción gradual de alimentos “prohibidos” -sin que ello conlleve el temido aumento de peso-.
 |
Actividad física: Sus beneficios son muy superiores a la pérdida de peso y la disminución del apetito. Es objetivo del tratamiento que el sujeto mejore la relación con su cuerpo, y ponerlo en actividad es la mejor forma de lograrlo. Apuntamos entonces a que el cuerpo deje de ser una materialidad hostil, y se pueda encontrar placer utilizándolo. Actividad física, además de deporte, es bailar, caminar, realizar relajación, etc.Debe ser adaptada por el médico teniendo en cuenta el gasto energético y la ingesta en cada paciente, así como la densidad ósea y la función cardíaca.
Resolución de problemas: Se enseñan estrategias de “resolución de problemas” para anticiparse a las situaciones de riesgo. Se adquieren varias herramientas cuya implementación permiteevitar recaídas en y después del tratamiento.
Ruptura de cadenas conductuales: Se enseña qué es una cadena conductual; solo así se puede discriminar qué pensamientos y conductas actuaron como eslabones para que ocurriera determinado episodio. La utilización de ejemplos y representaciones concretas permite al paciente “romper” la cadena lo antes posible. Vencemos con esto el automatismo aparente de algunos impulsos.
Modificación cognitiva: Se le pide al paciente que hable sobre todos los pensamientos y emociones ligadas a su imagen y a la comida.La modificación de errores perceptivos y de alteraciones en el proceso de pensamiento permite una intervención directa, correctiva. El cambio cognitivo facilita laaparición de nuevas conductas y el control de situaciones.
Reestructuración cognitiva: Cuando la delgadez está sobrevalorada suelen realizarse rituales examinatorios del cuerpo que solo refuerzan los sentimientos negativos. Es importante que se registren los pensamientos para dar una refutación racional, que repercuta, por ejemplo, en la conducta que inicia el ritual. La reestructuración de las creencias sobre la delgadez-felicidad suele llevar tiempo.
Decatastrofización: Las formas rígidas de pensamiento llevan a atribuir un constante significado catastrófico, tremendo, dramático a situaciones que no lo son. Una situación puede ser indeseable pero no por eso horrorosa, se enseñan técnicas que permiten detectar y corregir estas tendencias de interpretación defectuosa.
|