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Problemas específicos

No busques que los acontecimientos sucedan como tú quieres,
sino desea que sucedan como sucedan, tú salgas bien parado
"
(Epicteto)

Áreas de conflicto y conceptualización

Los motivos de consulta se extienden también a  conflictos vinculares y emocionales que el sujeto no ha podido resolver por sí mismo. Dentro de la psicoterapia breve, donde ubicamos el enfoque cognitivo conductual, actualmente se está desarrollando el concepto de “consultoría”; caracterizado por ser más breve aún que la psicoterapia cognitivo conductual y por articularse conceptualmente a la terapia de resolución de problemas.

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Otra área reconocible como móvil de consulta son los trastornos psiquiátricos. Hay otros, que también son problemas, pero que están en una dimensión diferente, no son menos graves en tanto generan malestar. Duelos, mudanzas, separaciones, cambios producidos por la edad, enfermedades graves, conforman un área conflictiva denominada Crisis Vitales.
 Y en otro plano la demanda de tratamiento se encuentra por parte de  quienes no están en riesgo psíquico, y encaran un nuevo proyecto, o desean encaminarse hacia determinadas metas y dudan cómo hacerlo. Estas consultas se agrupan en el llamado Desarrollo Personal.

“Terapia de resolución de problemas” y consultoría

En los años 70, de la mano de D’Zurilla y Golfried, surge la terapia de “resolución de problemas”  como forma de incrementar o crear la capacidad para desenvolvernos en situaciones específicas. D’Zurrilla la define como “un proceso cognitivo-afectivo-conductual a través del cual un individuo (o grupo) trata de identificar, descubrir o inventar medios efectivos para manejar los problemas que encuentra en su vida diaria”. Además de evaluar/ejecutar  las decisiones más convenientes  se trata de que el paciente pueda controlar sus conductas y emociones mientras resuelve un conflicto.

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En la actualidad, este proceso clínico destinado a problemas puntuales, aparece asociado al marco de consultoría que hace la Dra. M.Xesús Froján Parga en su libro Consultoría Conductual (Ed. Pirámide, 1998): “El término inglés counseling presenta dificultades para su traducción al castellano. De hecho, en la literatura sobre el tema se han utilizado o se están utilizando diversos términos para denominar esta disciplina, tales como consejo psicológico. El término “conductual” aclararía que la tecnología empleada en el desarrollo clínico sería la proveniente de la psicología conductual // Krumboltz y Thorensen (1981) definen el consejo conductual como un proceso para ayudar a la gente a aprender cómo solucionar ciertos problemas interpersonales, emocionales y de toma de decisiones. Para estos autores, la palabra clave es ‘aprender’ para producir cambios en la conducta. // En cualquier terapia psicológica científica, la clave del cambio está en el aprendizaje de nuevas habilidades y estrategias que antes no estaban en su repertorio conductual o no ejecutaba y que le permitirían llegar a solucionar su problema.// En este sentido se manifiesta otra definición ampliamente aceptada, desarrollada por Southern y Caprara (1984): Disciplina que optimiza el comportamiento de los individuos en su medio social mediante: la facilitación del desarrollo personal, la integración del individuo en el ambiente, la aceptación de las diferencias individuales, la comprensión del desarrollo vital y la reformulación de las propias demandas y problemas”. La autora ha dirigido el equipo, que en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, aplicó exitosamente el “programa de consultoría” contabilizando más de 500 casos desde el año 1990; en su libro se relatan los pormoneres de cada caso y como dice su prologista, José Santacreu Mas, se abre entonces “posibilidad de  una nueva clínica psicológica”. Son promisorias las líneas de investigación que a partir de aquí podrían iniciarse. La articulación con la terapia de “resolución de problemas” es tan solo, una de las posibilidades que el programa realizado en la UAM presenta, puesto que los casos tratados y expuestos en el libro, tienen un alcance mayor. 

Solución o aceptación

Algunos conflictos pueden desaparecer solos pero otros pueden ser antecedentes de nuevos problemas. Otros, pueden no tener solución, pero en la medida que nos preocupan se han convertido en un nuevo problema en tanto que no podemos aceptar la irreversibilidad de la situación. Para determinar si debemos “aceptar” o solucionar” es preciso ver el problema de modo objetivo, regulando la carga emocional que suele aparejar.

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La percepción y la actitud que alguien tiene frente a un problema pueden facilitar su resolución, o por el contrario, empeorar las cosas. La falta de motivación para enfrentar un conflicto puede deberse a la inseguridad, confusión, y el temor a las consecuencias entre otras razones. Por  eso es importante distinguir cómo vemos el problema a cómo el problema es realmente; si la propia emoción no se distingue de los elementos reales es probable que no se pueda reflexionar con objetividad. Evitar un tema, o la búsqueda de soluciones, nos termina convenciendo de que nada podemos hacer; sin embargo las preocupaciones han de aparecer igual y la postergación las irá consolidando siendo el “problema” un pensamiento cada vez más recurrente.

Es posible que la persistencia del problema sea mayor cuanto más tiempo pase, además, las soluciones intentadas pueden haberse convertido en un aspecto nuevo del problema inicial generando un malestar aún mayor. De modo que la resolución es la meta última, hay que lograr un manejo de la propia emoción y percepción para que el tiempo y la energía destinados al conflicto permitan una evaluación correcta y no sean en vano. Si bien la búsqueda es la resolución de aquello por lo que se consulta, el entrenamiento brinda una serie de herramientas que van más allá del mero ejercicio intelectual: lo aprendido es generalizable a diversas facetas de la vida. El crecimiento de la auto-confianza y la capacidad de responder de forma efectiva frente a situaciones-problema, más el reconocimiento de nuestras propias limitaciones, nos ayudan a obtener nuevas destrezas de comportamiento (además de conocer la solución más favorable hay que poder ejecutarla).

Tratamiento: ténicas eficaces

Objetivos: Desde la perspectiva explicada anteriormente, los objetivos de la consultoría conductual y los planteados años atrás como “terapia de resolución de problemas”, son compatibles en tanto que focalizan en:


Este cuadro  ilustra las conceptualizaciones realizadas por la Dra. Froján Parga (libro ya citado).

 

Explicación del tratamiento: Breve resumen de la estrategia de resolución de problemas. Si bien ésta consta de varios pasos, se adaptará a la idiosincrasia de quien consulta y al problema y sus características.  

Orientación sobre el problema: Se evalúa el estilo resolutivo del consultante. Se le ayuda a distinguir si es un estilo facilitativo o desajustado. La evaluación/abordaje de las emociones frente al conflicto es también importante. Se dejan asentadas las bases para que el problema sea afrontado como una capacidad de crecimiento personal. Luego de vencer algunas fuentes de dificultad, se empieza a abordar el problema en sí mismo.

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Los sujetos con estilos “desajustados” son aquellos que  tienden a ver de forma negativa las posibles soluciones, cargándolas con emociones incapacitantes, sintiendo que el problema los supera, que no podrán resolverlo. En estos casos es positivo utilizar técnicas para manejar las barreras cognitivas y emocionales que dificultarán la resolución. Se enseña entonces a considerar a los problemas como parte de la vida y no ya como una amenaza. Si la reactividad emocional es muy alta, reportando niveles importantes de estrés, se utilizan técnicas de relajación.

Definición y formulación del problema:Un problema puede observarse como la discrepancia entre cómo se experimenta la situación presente y cómo podría o debería experimentarse dicha situación” (D’Zurrilla, 1986). El enfoque que se adopta parte de toda la información relevante, identificando obstáculos, reconociendo otros problemas irresueltos que pueden estar contribuyendo al conflicto actual.

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Se hará una distinción importante sobre el problema: si su definición está centrada en una meta o en la emoción, cuando la situación no es modificable se trabajará sobre las reacciones emocionales. Pero si es modificable, se plantean metas realistas, alcanzables. Se especifica aquí el poder de esa meta para modificar el problema. La meta es lo que deseamos que ocurra porque resolverá el conflicto. Las posibles interferencias para lograr los objetivos también son analizadas, pudiéndolas prever y sortear. Es común que un problema requiera ser  “atacado” desde distintos puntos, serán enumerados en esta fase (inicial).

Elaboración de soluciones alternativas: Se elaboran tantas soluciones como sea posible, sin importar cúales y cómo se usarán. La cantidad de soluciones propuestas se realiza con una leve suspensión del juicio crítico, ya que la producción de soluciones variadas permite que la elección de la definitiva, sea de mayor calidad.

Toma de decisiones: Se procede a leer todas las soluciones descartando aquellas que implican algún riesgo o no parecen viables. “La mejor solución es aquella que maximiza los beneficios y minimiza los costes del bienestar personal, a corto y largo plazo” (D’Zurrilla).Se le pide al consultante que anticipe los resultados de cada solución posible.

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Serán cuatro los criterios para cada solución alternativa: si es resolutiva, si proveerá bienestar o alivio suficiente, cuál será el estado emocional en ese momento, esfuerzos y tiempos que demanda la implementación, efectos sobre el bienestar general, social y personal. Luego, se analiza la posibilidad de aplicación de cada una hasta encontrar la más beneficiosa y eficaz. Si la conclusión es que aún no se ha encontrado la solución, el problema será redefinido.

Aplicación y verificación de las soluciones: El terapeuta asume aquí un rol menos directivo con la intención de que el sujeto sea más independiente; se le han dado herramientas para ello. En este tramo se procede a verificar, aplicando, todas las soluciones que fueron objeto del análisis anterior. El plan de soluciones ya habrá sido sometido a distintos pasos que permiten garantizar los resultados. Sin embargo es importante el diseño de la situación futura donde se realizará la intervención. Una vez solucionado el problema se realiza un racconto de los pasos seguidos para proceder a la generalización del aprendizaje.

Generalización: El terapeuta colabora para que las destrezas adquiridas se utilicen en otras situaciones. Las herramientas utilizadas se incorporan al repertorio de afrontamiento de quien ha consultado. Se aprende a anticipar obstáculos y a examinar objetivamente las variables en juego. Para que el cambio se consolide se realizan algunas intervenciones previniendo nuevos conflictos que podrían suscitarse.

 
    © Licenciada Laura Galasso
Argentina. Buenos Aires.
Tel. (54-11) 4925-0936
M.N. 32 120-Psicóloga clínica
Especialista Cognitivo Conductual
Directora ECCOT - Equipo Interdisciplinario y Psicoterapéutico
     
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