Relaciones humanas y comunicación
¿Decir, es solo informar?
La mayoría de los conflictos entre las personas son consecuencia de una mala comunicación. Es posible que subestimemos este aspecto de nuestros vínculos o que decidamos no hablar de determinados temas porque nos resulta imposible evitar discusiones o generar acuerdos. En algunas relaciones ya establecidas (familia, amistad, pareja, relaciones laborales) o en algunas que no podemos establecer (generar nuevas amistades, comenzar un vínculo de pareja, iniciar un proyecto laboral) el papel de la comunicación es central. Cómo usamos el lenguaje va definiendo la forma en la que nos relacionamos. Decir es hacer “algo” con una palabra. Podemos hacer muchas cosas, entonces, que no hemos previsto: producir emociones negativas más que reflexiones, generar temor más que expectativa, etc.. Nuestra postura corporal,la forma que elegimos para transmitir el mensaje, el tono de voz, el momento en que decidimos enviarlo, y otros elementos generan efectos que van más allá del mensaje mismo.
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La información no está solo en el mensaje. La parte no verbal de la comunicación informa tanto que puede modificar el contenido verbal del mensaje. Podemos tener una intención clara y una precisa información que transmitir, sin embargo eso no garantiza el efecto que obtendremos al hablar. Saber dialogar, aceptar otros puntos de vista, no es tan sencillo como parece.
La intención y el resultado: coinciden?
J.P.Sartre dice: “las palabras son balas”, y es una metáfora cierta, pero insuficiente: podemos optar por las palabras adecuadas pero no estar controlando otros aspectos de la comunicación. Hablar y escuchar son roles activos. Muchas teorías de la comunicación se han ocupado del poder que tiene el lenguaje; todas las ciencias humanísticas a lo largo de la historia lo han abordado desde distintos ángulos. La intención es subjetiva, las formas que empleamos para concretarla son la verdadera intención para quien nos escucha. Además, la intención es altamente especulativa: no podemos conocer la intención de quién habla, comúnmente aparece como “disculpa” cuando se han generado efectos emocionales indeseables. El efecto de las palabras es una consecuencia, no un dato previo de motivación.Y esto se debe a un conjunto de componentes objetivos, donde la forma de “decir” puede superar el contenido verbal, al mismo tiempo el “mensaje” puede contener elementos que llevan a la otra persona a sentirse evaluada, agredida, no tenida en cuenta, etc.
¿Cómo iniciar vínculos y mantenerlos?
La ausencia de vínculos elegidos suele ser un problema. Pueden buscarse en el lugar inadecuado o que falle la forma de contacto: a muchas personas les cuesta desenvolverse socialmente, iniciar diálogos, expresar emociones positivas, plantear desacuerdos, por las razones que sean,sus vínculos son pocos o no perduran. Es frecuente que esto lleve a evitar situaciones nuevas consolidando el aislamiento o un núcleo muy precario de vínculos. En estos casos debe evaluarse el estilo de comunicación particular y analizar cada componente comprometido, para diagnosticar las falencias y proceder a su modificación. También algunos cambios –separación, viudez-, o el sencillo reconocimiento de la soledad, así como el fracaso en la búsqueda de pares, son un buen momento para fomentar e incrementar la red de vínculos personales.
Relacionarse con los demás es una habilidad que se aprende
Gran parte de los problemas relacionados con la comunicación y los vínculos son nombrados por la investigación contemporánea como problemas de “habilidades sociales”. Cuando las relaciones con nuestro entorno se convierte en un área problemática, puede sentarse la base para futuros trastornos emocionales y psicológicos. Podemos autoconvencernos con frases como “es tarde”, “siempre he sido así”: las personas no somos “siempre” de una manera, nos comportamos, en todo caso, de una forma establecida y modificable. Y esos comportamientos, en el mundo interpersonal, se entrenan, se aprenden, se corrigen.
¿Qué son las habilidades?
Podemos considerar una habilidad social como la ruta o la vía que utiliza un individuo para obtener un objetivo. La manera en que nos relacionamos puede proveernos de beneficios en distintas áreas. Algunas habilidades sirven para establecer contacto con los demás (iniciar y mantener conversaciones, concertar una cita, manejarse en un nuevo trabajo). Otras, más puntuales, son las relacionadas con el desempeño en una entrevista por un puesto laboral, por ejemplo.
Sin embargo, para el sostenimiento de los vínculos íntimos que se puedan generar es necesario aprender de forma exitosa a:
- plantear desacuerdos en forma amable
- encarar conversaciones que generan estrés
- saber escuchar
- elogiar
- expresar afecto
- pedir favores
- manifestar una actitud de interés
Todas éstas son habilidades de comunicación. Algunas se dirigen a poder afrontar algunas situaciones donde debemos defender nuestros derechos, rechazar pedidos, aceptar críticas, disculparnos, pedir cambios de actitud.
Cada habilidad para su adquisición, modificación o perfeccionamiento es dividida en distintos componentes: contacto visual, preguntas y respuestas adecuadas, tiempo en hablar y escuchar, muestras de afecto, fluidez verbal, tono de voz, y postura adecuada.
¿Cuáles son las condiciones para aprenderlas?
Cuando en el fracaso en el área interpersonal ha sido alto, probablemente comiencen a desarrollarse un sinfín de auto evaluaciones negativas, llamándose a sí mismos “torpes”, “carentes de éxito”, "condenados por la mala suerte", "poco atractivos". Si esto ocurriera se explicará al paciente en la fase inicial del tratamiento que se trata de un aprendizaje. Para que alguien pueda aprender o modificar una conducta tienen que darse algunas condiciones: es importante aquí evaluar la auto confianza y las emociones asociadas, se trabajará la idea que el sujeto tiene sobre sí mismo, para realizar los cambios cognitivo-afectivos que permitan el entrenamiento.
¿Qué técnicas se utilizan para el entrenamiento en habilidades sociales?
Estos métodos provienen todos del aprendizaje social. De forma acumulativa y no apresurada se practica la habilidad que va a alcanzarse, al finalizar cada práctica el consultante recibe una devolución o feedback sobre el ejercicio. De este modo se va perfeccionando en las distintas facetas, a través del ensayo y la información que recibe. El último paso del entrenamiento consiste en que pueda ejercitarse en la vida cotidiana la habilidad adquirida.
Instrucciones: Cada sesión comienza con la explicación clara del profesional sobre qué se trabajará, cómo y por qué. Las bases teóricas son sencillas de comprender. En cada caso, se identifica, discute y se dan ejemplos antes de comenzar con el entrenamiento. Por ejemplo, si alguien que suele manifestarse de forma tímida comienza mirar a quien le habla deberá continuar haciéndolo en futuros ensayos. El contacto visual, en este ejemplo, es un componente de la habilidad conversacional. Si la situación que resulta conflictiva para esa persona, es la concertación de citas, los otros componentes serán obtener información de la otra persona, darla sobre sí mismo, conocer los intereses comunes, etc.
Feedbackcorrectivo: Como la práctica por si sola no garantiza el aprendizaje, el terapeuta debe brindar antes y después de cada ensayo información importante sobre el problema que va a tratarse. Mostrará modelos, realizará correcciones constantes, los logros serán recalcados.
Ensayo conductual: Se conversa sobre las modificaciones a realizar, se puntualizan los objetivos y se planifica el tratamiento. Que alguien sepa cómo debe hacer algo no es suficiente para que lo haga de forma correcta. Es fundamental introducir la práctica en las sesiones, para que se interactúe simuladamente sobre lo que pretendemos cambiar. Estos ensayos permiten una devolución constante y, por consiguiente, van animando al sujeto a concretar las modificaciones en su ambiente natural.
Exposición a Modelos: La habilidad a ser trabajada se presenta para que el paciente la observe. Por ejemplo: si una persona grita cada vez que tiene que plantear un desacuerdo, quien funciona de Modelo mostrará cuál es el tono de voz adecuado, qué información debe transmitirse, el cuidado de no molestar al interlocutor usando palabras que pueden agredirlo. Para cada caso se tendrán en cuenta los distintos componentes: en este ejemplo se hará hincapié en el tono de voz primero, y luego en el objetivo de comunicación para que la persona pueda controlar su parte emocional y producir acuerdo.
Roll play: Es una práctica indicada para afrontar una situación dificultosa para el sujeto. Terapeuta y paciente simulan un episodio donde el paciente debe responder de forma específica en una entrevista de trabajo, frente a la expresión positiva de un interlocutor o aplanteos poco razonables. La forma en que ambos se desempeñan se estructura previamente. Si alguien debe rechazar un cambio horario en su trabajo, por ejemplo, se pauta un diálogo donde ese “rechazo” se manifieste: sin poner el puesto en peligro, negociando desde el respeto y manifestando interés en la empresa.
Cuando el problema es la pareja actual
Existe en la actualidad un tratamiento estructurado para hacer frente a los problemas de pareja. Se han encontrado cuatro áreas comunes:
- pérdida del sentimiento de “utilidad” del vínculo
- déficit en la comunicación
- ausencia del sentimiento de equidad
- incapacidad para resolver conflictos comunes.
Sin embargo el afecto, el amor, la pasión, son las bases para iniciar un terapia, aún cuando no se descarta la separación de la pareja como solución. Se apunta entonces : a instalar la reciprocidad, a mejorar la comunicación, a negociar, y a resolver conflictos. Cada uno de los ítems citados llevan 2 ó 3 sesiones aproximadamente, siendo la terapia adaptada a la singularidad de los consultantes.
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